Un espacio de aprendizaje colaborativo, intercambio de experiencias y gestión del conocimiento.

Gamificación: la alternativa divertida

26 octubre, 2018

El siglo XXI demanda de las personas y organizaciones maneras distintas de ver y entender la forma en la que se desarrollan las interacciones sociales, culturales y económicas. El mundo actual ya no exige: necesita; ya no compite: comparte. Desde esta premisa se vienen implementando soluciones gamificadas que en esencia se remiten al juego como una forma que pone condiciones en el espacio y el lugar permitiéndonos disfrutar y aprender al mismo tiempo.

Los enfoques y características que en los últimos años ha adquirido la educación en el contexto organizacional, tributan a la búsqueda de premisas que lo acerquen a la excelencia e impacto en la gestión del día a día de sus colaboradores desde el contexto integral, es decir, lo Instructivo (saber), educativo (ser) y desarrollador (hacer), lo que ratifica la misión de la organización desde el aprendizaje y garantizar la gestión del conocimiento.

 
Sin embargo, en algunos casos, predominan  las viejas prácticas de formación, vista solo desde la mirada de la enseñanza donde el facilitador es versátil en tener o expresar muchos contenidos pero no se ocupa por el fin último e intención de estos procesos: el aprendizaje integral, que se traduce en la puesta en práctica de lo aprendido, desde el sentido, para posteriormente ponerlo al servicio de la vida a nivel personal y del propósito organizacional.

Los juegos organizacionales, en especial los juegos de mesa, han llegado para quedarse como parte de los elementos didácticos  más impactantes. Cuenta con las características propias de una herramienta que a pesar de no ser nueva en diferentes ámbitos educativos lo es en lo organizacional y que, además, permiten entre otras; versatilidad, conocimiento colaborativo y lo más importante, aprender desde la emoción.
El éxito de los juegos organizacionales se establece básicamente en el cumplimiento de las condiciones de cualquier juego, es decir, debe cumplir con un claro objetivo y unas normas, así como con unos actores dispuestos a jugar, unos elementos que faciliten el juego (fichas, dados, tableros o lonas, es decir el ambiente) y condiciones para que los jugadores asuman su rol y vivan ese mundo especial y diferente que es jugar.

En el ámbito educativo se busca que los participantes, o llamados socios de aprendizaje, se den cuentan qué saben y qué no saben. Cuando  se trata de conocimiento, comportamientos o experiencias requeridas para el cumplimiento de una labor o implementación de una práctica, todo ello es factible de poner en práctica en un “Juego Organizacional”. Entre las experiencias organizacionales más sobresalientes donde se ha ido incursionando con esta metodología  destacan  programas de inducción, de seguridad y salud en el trabajo, conocimiento de producto y diferentes contenidos para la solución de problemas organizacionales tales como negociación, creatividad, comunicación y trabajo en equipo, entre otros.

El reto ahora es la creación y la generación de la cultura de juegos, desde la realización de jornadas especiales pasando por activaciones educativas, ferias y espacios que ya muchas organizaciones han asumido como parte de su revolución didáctica. Su intención es enfrentar las nuevas generaciones y condiciones que impone el mundo actual, donde no es solo trabajar y producir sino generar culturas y ambientes saludables para las personas que enfrentan las difíciles condiciones de un mundo organizacional cada vez más incierto.

Lograr entonces la utopía de jugar donde prender y trabajar conviva en un mismo espacio y momento es posible con esta alternativa divertida:  la gamificación.

Carlos Alberto Echavarria Diez

Gerente de Formactiva

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